Creador de la Rumba Criolla y autor de la
Mariqutieña
Fresno (Tolima),
julio 25 de 1901 - Bogotá, abril 23 de 1953
Ha llegado
la hora que en el norte del Tolima, bien sea en el Fresno, Mariquita u Honda,
erijan una estatua a uno de los más grandes compositores que ha dado Colombia y
el Tolima: Milciades Garavito Wheeler.
Los datos biográficos sobre la familia
Garavito es confusa. La mayoría de los escritos se reproducen sin aportar nada
nuevo y, como si no bastara con lo anterior, también se contradicen. Una
corroboración a lo mencionado son los textos de Helio Fabio González Pacheco y
la reseña que se encuentra en el libro Músicos del Tolima
Siglo XXeditado por el escritor Carlos Orlando Pardo.
No
obstante, de la familia de Milciades Garavito Wheeler se sabe que sus
progenitores Milciades Garavito Sierra y doña Inés Wheeler vivieron en Fresno y
Mariquita. En 1906 Garavito Sierra siendo personero en Mariquita es, junto con
Carlos Arturo Hutchings —Superintendente de los trabajos del ferrocarril de La
Dorada—, los gestores del actual ordenamiento urbano en Mariquita.
La otra familia Garavito Wheeler que vivió en
Mariquita fueron Luis D. Garavito y su esposa Lila Wheeler, quienes en la
década del 30 del siglo XX fundarían y dirigirían el Instituto Comercial
ubicado en el barrio La Estación.
Milciades Garavito Wheeler
Milciades Garavito Wheeler nació en Fresno (Tolima)
el 25 de julio de 1901. A los 19 años fue nombrado
Director de La Banda de La Palma, (Cundinamarca). La agrupación más buscada,
contratada y apetecida por la ejecución brillante de los aires más alegres de
la época, como el bambuco y e1 pasillo.
En 1921 la
familia Garavito, en cabeza de su padre, se traslada a Honda con motivo
de su nombramiento como Director de la Banda de esa municipalidad. En Honda
conforman elCuarteto de Los Garavito. Con el padre en el piano,
Milciades en la flauta, Alfonso en el violín y Julio en el contrabajo al poco
tiempo darían paso a la afamada, por ese entonces, Orquesta Garavito.
Milciades
Garavito Wheeler fue un compositor prolífico. Con laMariquiteñaacuñó el
ritmo la Rumba Criollaquien fue su
inventor. Estando la Rumba Criollaen su máximo
esplendor, en 1934 se trasladan a Bogotá.
La Mariquiteña por
un Acuerdo del concejo municipal de Mariquita —el 014 de 1997 de junio 16— le
dieron estatus de himno.
Respecto
al origen de la Mariquiteña cada quien quiere dar su
versión generando alguna confusión. Aunque sus críticos musicales no señalan
las fuentes de dónde provienen sus afirmaciones, existe, eso sí, la versión de
Henry Patiño Pulido mucho más creíble que lo que dicen sus biógrafos de tinta y
papel.
La Rumba
Criolla la Mariquiteña tiene que ver con
Demetrio Viana llamado algunas veces, a consecuencia de una inyección mal
aplicada, “El Cojo” y en otras ocasiones “Chispa”, seguramente por su forma de
ser y por tener una lengua versátil en apuntes y de buen humor. Tal fue la
amistad de Demetrio con Milciades Garavito Wheeler que en honor a ese
afecto le compuso “Chispa”.
Los lectores se preguntaran a qué
viene el nombre de Demetrio Viana. La
Facsímil de La Mariquiteña
historia
es esta: “El Cojo” Viana le relató a Henry Patiño, su amigo íntimo de
tragos y parrandas que, por los años de 1964-1965, en una tarde de esas
obscuras que se dan en Ibagué, tomando tinto en un café de los alrededores del
parque Murillo Toro, el entonces diputado Patiño le preguntó al “Cojo” Viana si
él sabía algo sobre el origen de la Mariquiteña.
Relata
Henry Patiño que la amistad del “Cojo” Viana con Milciades Garavito era tal
que, una noche de esas que presagian aguacero, Milciades le dijo al “Cojo”:
acompáñame a darle una serenata a mi “traga maluca”. Compraron el
aguardiente llamado “tapetusa” y juntos caminaron a la morada de la “traga
maluca”. El “Cojo” Viana no tenía idea de lo que momentos después habría de
suceder.
La vía hacia
Armero, en vez de la actual carretera, salía por los sitios de Pantanogrande y
La Puerquera. Era un callejón bordeado a ambos lados por árboles de matarratón.
Caminando bajo goterones y entre trago y trago llegaron a donde la “traga
maluca” en La Puerquera. Milciades Garavito, en medio de un torrencial
aguacero y con los tragos ya subidos a la cabeza, y mientras sus dedos rasgaban
las cuerdas de su guitarra iba entonando los versos de la canción que
dice así:
“Eres mi princesita linda
Mariquiteña
con hermosos ojos y garboso
andar,
resaltan tus gracias como si
fuera limeña
y eres tan picante, ardiente
cual rayo solar.
No podré dejar de quererte con
ardor
tu no sabes cómo despierta mi
pasión
y si tu no quieres mirarme con
amor
tus divinos ojos serán mi
perdición
Eres mi princesita linda…
(bis)!
Mientras
tanto, la muchacha, al ritmo de la Rumba Criolla iba
abriendo lentamente una de las hojas de la ventana.
Así fue
naciendo la Mariquiteña, diría Henry Patiño. Y agregándole
otro dato, señaló:
—“Él estaba
enamorado de la muchacha, y la inspiración fue esa misma noche”.
Dice
Patiño que así fue como se lo relató el “Cojo” Viana.
Milciades
Garavito Wheeler murió el 23 de abril de 1953 en Bogotá. Un aniversario más de
su muerte que pasó desapercibido y qué bueno sería no volver a olvidar.
Tomado de La Canción Colombiana de Jaime Rico."Nació en Aipe el 17 de octubre de 1900. Su nombre se mantiene vigente en la historia de la canción colombiana con la "Guabina Huilense"..
Siguió los pasos de su hermano mayor en la música -Gilberto- y a los 15 años ingresó a la banda de Aipe, contrariando los deseos de su padre que no quería que fuera músico. Luego formó parte de la banda de Girardot y en 1921 ingresó a la banda del Batallón Guardia Presidencial que dirigía Jerónimo Velasco. En 1925 estuvo en la banda del Regimiento de Caballería General Paezen donde alcanzó a tener el rango de Músico Mayor y posteriormente con el mismo cargo estuvo en la banda del Regimiento Sucre.
Luego estuvo once años en la Banda Naciolnal de Bogotá y despues como trompetista en la orquesta de La Voz de Antioquia en Medellín. Como Músico Mayor ingresó en la Banda de la Policía Nacional a partir de 1953 hasta que consiguió la jubilación. Regresó a Neiva en donde falleció el 6 de junio de 1967.
De su inspiración musical quedaron los pasillos "Lirios" y "América" que le grabó en Nueva York la Estudiantina Colombiana dirigida por Terig Tucci el 31 de julio de 1936 (Columbia 5452), además "Crepúsculo", "Sueño -Suelo- Antioqueño", "Lotos" Y "Las Solteronas", los bambucos "El Talismán", y "El Brujo", los bundes "Las Carboneritas" y "Paisaje Azul" y tres intermezzos con aire oriental: "Ojos Orientales", "Jazmín de Arabia" y "Arabescos"... y la "Guabina Huilense" que ha sido la obra que lo hizo trascender hasta nosotros." Hasta Aquí Jaime Rico. En rigor diremos que de Carlos Cortés quedaron Lirios, Lotos, Crepúsculo, Las Carboneritas, el fox Jazmín de Arabia, y su proverbial Guabina Huilense. Algunas de sus obras están recogidas en su suite La Cortesana, que el autor hizo siguiendo el ejemplo de La Castillana, de Alberto Castilla. Aunque Jaime Rico dice que su pasillo América -Café América- fue grabado por Terig Tucci en Nueva York, esta música realmente no trascendió. Fue don Carlos hombre afable y generoso y en sus buenos tiempos un trompetista destacado. Ya en su lecho de enfermo, antes de morir, confesaba su fascinación por los ojos rasgados de las orientales, fascinación que llevó a su música en sus piezas de tema oriental. Su melodía es delicada y natural y toda su música tiene el sabor de su tierra huilense. Su hermano Gilberto, también un fino compositor, es recordado por dos de sus obras: Eduardo Santos e Ibagué Social, pasillos.
JERONIMO VELASCO G. - Compositor - Director de Orquesta
Fue en
los primeros años del siglo XX una de las figuras más importantes que tuvo la música
en Bogotá... Pero Jerónimo había nacido en Cali el 30 de septiembre de 1885 en
el hogar de don Juan Nepomuceno Velasco y doña Mercedes González. Allí realizó
sus estudios de primaria y en el Colegio Santa Librada consiguió el título de
Bachiller. En este momento se inició en el país la histórica confrontación
política que se llamó la guerra de los mil cien días y Jerónimo no pudo
continuar sus estudios.
Muy
pequeño inició su aprendizaje en la música, orientación que le dio don José
Viteri que lo incluyó en su banda, en donde tocaba el “requinto” un instrumento
de viento parecido a un clarinete alto. En 1906 se fue para Bogotá e ingresó a
la Banda Militar que dirigía don Manuel Conti y se matriculó en la Academia
Nacional de Música en donde formalizó sus estudios musicales y fue nombrado
Instrumentador. Cuando surgió la organización del Conservatorio Nacional, su
director Guillermo Uribe Holguín lo tuvo como profesor de clarinete, oboe y
saxo, cargo que ocupó durante veinte años.
Pero
sus condiciones de compositor le dieron una situación destacada en el medio
artístico de la vieja Bogotá. En el álbum que organizó Alejandro Wills con
recortes de periódicos y programas en donde figuró su nombre, aparece en la
segunda página, ya casi deshecha por el tiempo, un evento que se realizó en el
Teatro Municipal un jueves 26 de mayo (desafortunadamente no tiene el año) en
el que la Compañía de Zarzuela Esperanza Aguilar, dirigida por los señores José
Ughetti y Angel Figueroa, ofrecieron un concierto en “beneficio del maestro
compositor Jerónimo Velasco.
Escribía
Julio Vives Guerra (José Velásquez García)…“Por aquel tiempo Jerónimo dirigía
una estudiantina en la que figuraban los más salientes artistas, tanto por su
inteligencia, como por su cultura. Estaban allí: Arturo Patiño, Jorge Rubiano,
Prisciliano Sastre, “Chipilo” Forero, Alejandro Wills, Ernesto Neira, y otros
más que se me olvidan por el momento. También algunas veces acompañó a la
Estudiantina del maestro Velasco el maravilloso arco del violoncellista Silva.
Los aires nacionales eran evidentemente los preferidos, y las audiciones que
daba Velasco
estaban salpicadas con lunares de gracia, como boleros, (de tipo español)
jotas, trozos de zarzuelas
y selecciones de ópera. Es allí donde lucían aquellos jóvenes artistas todo su
saber y todo su dominio en los instrumentos nuestros, el tiple, la bandola y la
guitarra y donde el “pito” de “Chipilo” hacía bello conjunto con el oboe del
maestro Velasco y el violonchello del maestro Silva.
Casi todos eran compositores de música nacional y continuamente había que
bautizar un
bambuco, un pasillo o un vals. Complementaban su repertorio bellas
composiciones de Emilio Murillo, de Ricardo Acevedo Bernal y de Pedro Morales
Pino y parecía que el lema de este grupo artístico fuera: Música, Arte,
Alegría...” Hasta aquí el comentario de Vives Guerra...
Posterior
a esta agrupación es la Estudiantina X que organizó Alejandro Wills y después
se estructuró el Arpa Nacional que viene a tener gran vigencia a partir de 1912
y que también estuvo dirigida por Velasco y posteriormente por Jorge Rubiano.
El señor Diego Roldán Luna en la biografía que escribió sobre Jerónimo Velasco
da un orden equivocado y anota además que después de que se terminó el Arpa
Nacional se convirtió en la Estudiantina Murillo. Y así no fue. La Estudiantina
de Murillo comenzó en los años 1905-06. Es la que funcionó primero, luego
Velasco formó su Estudiantina que era un quinteto de acuerdo con la fotografía
que es de 1909, en la biografía de Wills y Escobar, pero en la tarjeta de los
burritos” hay un sexto elemento que puede ser J. Quiñones. Mi apreciado amigo
Octavio Marulanda (†) en los escritos que hizo para Lecturas de Música
Colombiana, también se equivocó porque seguramente se basó en la información
que dio el señor Roldán. El arreglo fotográfico que hicieron montando los
burritos o caballos, los supervehículos de la época, era para anunciar una gira
que iban a hacer a Venezuela a unos festejos centenaristas para los cuales
habían sido invitados. Pero en realidad no la realizaron. La tarjeta se
encontraba quebrada, rota, pelada, pero la puse en condiciones de publicación.
Es un documento valioso y muy curioso. Y es de 1910...
Después
se formó la Estudiantina X y en 1912 estaba en su apogeo el Arpa Nacional y
encuentro un comentario sobre una presentación que hicieron en el Teatro
Municipal importante, desafortunadamente no tiene fecha precisa, pero dice:
“Agradablemente sorprendido y satisfecho quedó el respetable público asistente
en la noche del jueves último al Teatro Municipal, tanto por las comedias
Calderón y Cada loco con su tema, como por la audición del Arpa Nacional,
estudiantina que dirige el inteligente y joven maestro don Jerónimo Velasco.
Esta estudiantina la componen los simpáticos artistas Gregorio Silva,
Prisciliano Sastre, Arturo Patiño, Ernesto Neira, Fulgencio García, Florentino
Valderrama, Luis María Forero, Vicente Gómez y Alejandro Wills. Ellos con el
pistón, el violonchello, el clarinete, las guitarras y las bandolas, supieron
deleitar al respetable auditorio ejecutando hermosos trozos de sentida música
como “La pouppé”, selección Andrau, “Amor y vida” de Nicolás Liévano, obra ésta
llena de intenso y delicado sentimiento. Otro tanto podemos decir de “Ideal” de
Velasco. Con maestría sin igual ejecutó su parte el maestro Prisciliano Sastre
en el pistón, “Moralva” de Rosales, “Serenata de Payasos” y “Mujeres bellas” de
Velasco, son todas piezas que el Arpa Nacional domina. El Arpa Nacional es en
la actualidad nuestra estudiantina: una estudiantina en que figuran jóvenes de
genio. Bien hizo Soto Borda, en bautizarla con el nombre de Arpa...”
En
realidad al artículo le he recortado kilómetros de bla, bla, bla, muy usuales
de la época. Al lado de este comentario hay tres programas en los que participó
esta agrupación y son de 1912.
La vida musical de Jerónimo Velasco y la de Emilio Murillo fueron de una gran
trascendencia
en la Capital en esos años en los que no vivía en Colombia el maestro Pedro
Morales Pino, que
estaba radicado en Guatemala, porque en cierta forma ellos llenaban ese vacío.
En octubre de
1912 regresó Morales Pino con su familia a Bogotá. Y los dos precisamente
fueron nombrados
en 1914 por la Victor como jurados para escoger un dueto que fuera a Nueva York
a grabar. Los
finalistas fueron Patiño y Forero y Wills y Escobar. Muy difícil sería para
ellos tomar una decisión
porque todos eran sus amigos. Y le dieron el triunfo a los primeros, que a la
hora de la verdad
nunca fueron a grabar. Es decir, si fueron más adelante, en 1921 pero por cuenta
propia.
En
octubre de 1913 la Casa Victor trajo a Bogotá una máquina portátil de
grabación. Jorge
Rubiano fue nombrado como Coordinador y Director Artístico de las grabaciones
que se hicieron.
Entonces Velasco estaba como Director de la Orquesta de la Unión Musical de
Bogotá y con este
respaldo, Ferrucio Benincore y Helio Cavanzo hicieron la cuarta versión que se
grabó del “Himno
Nacional de Colombia”, (Oct/11/) disco N° 65882 que llevó en el respaldo la
marcha “Los
Cadetes” del mismo Velasco. Curiosamente en el catálogo original no le dan el
crédito a los autores
del Himno Nacional y la versión es bastante regular…
Un
hecho muy importante en la vida le sucedió el 25 de noviembre 1915: contrajo
matrimonio
en Bogotá con doña María De Narváez y Quijano y trajeron al mundo dos hijas:
Leonor y Susana.
En
1929 con motivo de celebrarse en Sevilla, (España) una Feria Exposición
Mundial, el
gobierno del Dr. Abadía Méndez integró una comisión musical para que estuviera
presente en el
certamen representando a Colombia. Fueron designados Emilio Murillo, Jerónimo
Velasco,
Francisco Cristancho y Wills y Escobar. Situación que molestó a más de un
músico notable, entre
ellos al maestro Gonzalo Vidal que sostenía que los bambucos, nuestras
canciones y Wills y
Escobar no tenían ninguna categoría para mostrarlos en un certamen
internacional.
En la
biografía de Wills y Escobar anoto las declaraciones que dieron Emilio Murillo
y
Guillermo Quevedo Zornoza al respecto. Todos cumplieron una función muy
decorosa en el
certamen. En el periódico El Liberal de Sevilla del jueves 27 de junio de 1929
encontré un comentario acerca de un concierto que se presentó en el Teatro de
la Exposición patrocinado por la Infanta doña Luisa y ofrecido por la
delegación de Colombia, “Ante una distinguida concurrencia
(el artículo la nombra) Emilio Murillo comenzó el acto con una breve e
interesante
conferencia acerca de la música que cultivaban los chibchas, que fue ilustrada
en el piano
ejecutando la “Fantasía sobre temas indígenas colombianos” tomados de la música
de la antigua
nación chibcha. A continuación los artistas Wills y Escobar y Cristancho
acompañándose de instrumentos indo-españoles interpretaron notablemente las
canciones populares “Quereme Chinita” Y un “Bambuco llanero” (Sic). A continuación
las señoritas Mercedes Durán y Lolita Losada ejecutaron el baile rumichaca “La
morenita”, que mereció los honores de la repetición. Como número final de la
primera parte el prestigioso compositor señor Murillo ofreció al aristocrático
público una “Fantasía sobre temas aborígenes colombianos” interpretados al
piano con acompañamiento de la orquesta dirigida por el reputado maestro
Jerónimo Velasco.
Durante
el entreacto tuvo lugar en la sala de fiestas del Casino Municipal y en las
terrazas un
té en el que participaron numerosas familias. La reunión fue amenizada por la
Banda Municipal
que dirigió el maestro Jerónimo Velasco que interpretó “Navidad Caucana”,
fantasía, “Los
mochuelos”, pasillo y la danza “Funza”. Como número final del atractivo
programa fue ofrecida
la reproducción escénica de una fiesta en casa del Virrey Solís. Constituía los
tres momentos de
esta fiesta una canción del maestro Murillo titulada “La cabaña”, luego “En el
fondo de tus ojos”,
original del maestro Velasco y “Pasillo de Santa Fe” ejecutado por el maestro
Murillo que bailaron
un grupo de parejas...” Hasta aquí la nota del periódico...
Al
margen de la nota periodística vale la pena comentar algunos detalles: 1°) se
nota que no
identificaron los instrumentos por sus nombres, 2°) el “bambuco llanero”
seguramente era un
joropo, 3°) no entiendo que quieren decir con lo del baile rumichaca “La
morenita” es una canción
de Murillo y 4°) hasta por allá fue el mismo maestro a contar que “La cabaña”
era de él. Y el autor es el mexicano Manuel Berrueco y Serna.
Y el
maestro Velasco fue premiado con Medalla de Oro y Diploma por su rapsodia
“Navidad
Caucana” y nombrado Miembro Honorario de la Sociedad de Autores de Madrid.
Al regresar de España el maestro Velasco se dedicó a organizar las Bandas
Militares que habían
sido suprimidas a raíz de las dificultades económicas que había tenido el
gobierno. Es importante
recordar además que en 1915 fue uno de los fundadores de la banda del Batallón
Guardia
Presidencial... En febrero de 1927 había sido nombrado Director de las Bandas
Militares. En 1939
fue nombrado director de la Banda de Música del departamento del Valle y al año
siguiente lo
suspendieron por falta de presupuesto.
En
1951 el maestro Velasco que había ido a Cali a inaugurar el radioteatro de la
emisora Radio
Bolívar, por iniciativa del guitarrista Alvaro Romero Sánchez fundó una
estudiantina con 17
importantes músicos profesionales de la ciudad a la que llamaron Luz de
Colombia, más tarde
llamada Ecos de Colombia, que cumplió una admirable tarea de divulgación de la
música
colombiana. De memorable recordación fue el concierto que presentaron el 20 de
enero de 1963 en homenaje al maestro Pedro Morales Pino en el Teatro Colón bajo
la dirección del maestro Velasco y fue su última aparición en público ya que
falleció el 11 de junio. El concierto fue una demostración extraordinaria de
derroche musical.
También
fue Jerónimo Velasco Miembro Fundador de la Sociedad de Autores y Compositores
de Colombia (Sayco) en 1946 y fue su presidente de mayo de 1956 a marzo de
1957. Posteriormente fue designado como Presidente Honorario Vitalicio de la
entidad.
Su
obra autoral...
Es enorme la lista de títulos que representan su producción musical y la mayor
parte de ellos están inéditos. Hay que tener en cuenta que sus composiciones
comienzan en la primera década del siglo XX. Mencionaré los más conocidos: los
pasillos: “Los mochuelos ”, que es una de sus obras más conocidas, “Adoración”
con letra de Delio Seraville, “Bajo la luna” sobre versos de Pacho Giraldo, las
danzas “Carnaval”, “Tus ojos y tus labios ”, “En lontanaza”, y “Leonor” ; los
pasillos “Thalía”, “Tardes de octubre”, los bambucos “Ensueño”, letra de Julio
Vives Guerra , “Promesera” con versos de José Joaquín Casas y “En el fondo de
tus ojos”, letra de Joaquín Uribe R., que llevó al disco José Moriche con
Arturo Patiño el 11 de noviembre de 1927; el vals “Café Windsor” y “La brisa
trae aromas”, pasillo, con letra de Ricardo Nieto, además le puso música al
soneto de José Vicente Castillo dedicado a Alejandro Wills, cuando falleció
Alberto Escobar. Y encontré una versión rarísima del “Canto de la victoria”
interpretada por un tenor Juan Barrabás dedicado a Enrique Olaya Herrera,
prensado en Alemania y hay por lo menos 500 títulos más...Otros están presentes
en su discografía...
Himnos: el del Colegio Mayor del Rosario, Himno a la Pola, Himno a
Ricaurte. Himno al Club de Leones de Cali y muchos más. Obras teatrales como El
boycoteo con letra de Clímaco Soto Borda compuesta en 1910 y otras más casi
todas inéditas. Igualmente algunas obras de tipo sinfónico que también quedaron
inéditas y la “Elegía al Libertador” compuesta en 1930...
Fotografía y datos biográficos de “La canción Colombiana y su historia” y del
Diccionario de la Canción Popular de Colombia de Jaime Rico Salazar que en unos
15 días volverán a ser editados. (jaimericos@hotmail.com)